Tigres se adueñan del estadio rival

Después de aplaudir a la afición de Rayados, los jugadores de Tigres se apoderaron del BBVA Bancomer para iniciar ahí su fiesta de celebración del sexto título de Liga.

por Goles y Cifras

Diciembre 10, 2017 09:00 pm

Mientras los jugadores de Rayados se retiraban apresurados al vestidor, la mayoría sin intercambiar algún saludo o abrazo con el rival, los Tigres aplaudían hacia los diferentes sectores de las tribunas al tiempo que el grueso de la afición buscaba las puertas de salida.

Y es que, además del dolor de soportar el triunfo histórico de su adversario y una derrota histórica para sus colores, es el segundo título que se les escapa en casa dirigidos por Antonio Mohamed.

Ambas caídas muy dolorosas, la primera por aquel gol en el 92:43¨que así los marcó y ahora ésta que viene a ser un zarpazo que les deja una huella imborrable.

Ahora ya no hubo premiación para el sub campeón, tras el desaire de los propios Tigres cuando en el torneo pasado cayeron en la Final ante las Chivas.

Esta vez el protocolo contemplaba únicamente la entrega de medallas y trofeo al equipo campeón que fue en un estadio a media luz y en ceremonia desangelada, pues solamente en algunos sectores se juntaban grupos de seguidores Tigres que tuvieron la oportunidad de entrar a este histórico encuentro.

La ceremonia fue rápida, el capitán Juninho cedió el honor a Damián Álvarez, quien no estuvo convocado ni como suplente, para recibir el trofeo de Campeón.

Tanto Álvarez, quien ya se retira, como Hugo Ayala, quien estuvo suspendido fueron de los que más derramaron lágrimas tras el final del juego.

Todavía 40 minutos después del silbatazo final, los jugadores de Tigres, cuerpo técnico, Directiva y sus familias, permanecían en el terreno de juego en su festejo muy íntimo, ya sin público en las tribunas a excepción de los pequeños grupos de seguidores felinos.

Durante todo el segundo tiempo, rostros serios y de angustia era lo que se observaba en las tribunas por lo que de vez en cuando en el sonido local se les trataba de animar diciéndoles que todavía había tiempo y arengaba para echar porras a los Rayados.

Cuando Fernando Guerrero señaló el manchón de penal a los 80’ por una falta de Gignac sobre Benitez, el público no estalló en júbilo como se podría pensar que sucediera a esas alturas del juego por el antecedente reciente de que su equipo falla más penales de los que convierte.

Y esa corazonada sucedió para la mala fortuna de ellos cuando Hurtado voló el balón por encima del travesaño llevándose en ese cobro la esperanza de sus seguidores que entonces empezaron a buscar la puertas de salida.

Por segunda ocasión consecutiva, el estadio más moderno de Latinoamérica tiene que guardar el material preparado para las celebraciones, pues el Monterrey vivió una tragedia que podría titularse “La Tragedia 2”.